Invitado de honor

Contabilidad Social, Desarrollo Equitativo y Universidad Critica: Interrelaciones y Dependencias

Social accounting, equitable development and critical university: interrelations and dependencies

http://orcid.org/0000-0001-6662-7197 Jorge Manuel Gil
Universidad Nacional de la Patagonia , Argentina

Contabilidad Social, Desarrollo Equitativo y Universidad Critica: Interrelaciones y Dependencias

En-Contexto Revista de Investigación en Administración, Contabilidad, Economía y Sociedad, vol. 7, núm. 10, 2019

Institución Universitaria Tecnológico de Antioquia

Recepción: 30 Abril 2018

Aprobación: 27 Septiembre 2018

Resumen: consecuente con postulaciones anteriores en torno a la relación contabilidad– universidad–desarrollo, se exponen las contradicciones de la disciplina contable en el contexto de la globalización y el poder que ejercen el capital y el mercado sobre el conocimiento mediante la regulación pública (sobre la universidad) y privada (sobre la el ejercicio profesional). De esta manera se entiende que el verdadero desarrollo social integral no es posible por cuanto los intereses hegemónicos imponen unas condiciones que lo impiden, en favor de un crecimiento oligárquico y excluyente. Se analiza la situación de la formación contable, víctima de planes educativos estructurales que privilegian la racionalidad técnico-instrumental en la educación para el trabajo e inhiben la formación integral académica. Paralelamente se exaltan lo logros de la investigación contable heterodoxa y se hace un llamado a continuar la lucha por una educación contable humanística y científica, al servicio del pueblo y del desarrollo disciplinar. Palabras clave: contabilidad heterodoxa; desarrollo alternativo; universidad crítica; investigación contable; crítica del desarrollo.

Palabras clave: contabilidad heterodoxa, desarrollo alternativo, universidad crítica, investigación contable, crítica del desarrollo.

Abstract: Consequent with applications previous around the accounting relationship–university –development, exposing the contradictions of the accounting discipline in the context of globalization and the power it exerts capital and the market on knowledge through public regulation (on the university) and private (on the exercise professional). In this way it is understood that the true integral social development is not possible because the hegemonic interests impose conditions that prevent it, in favor of a Oligarchic and exclusive growth. It’s analized the accounting training situation, victim of structural educational plans that privilege the technical-instrumental rationality in the education for work and inhibit training academic integral. At the same time, what achievements of heterodox accounting research and a call is made to continue the fight for a humanistic and scientific accounting education, service of the people and disciplinary development.

Keywords: heterodox accounting, alternative development, critical university, accounting research, critical of development.

Resumo: consequente com aplicações anterior em torno do relacionamento contábil - universidade - desenvolvimento, expondo a contradições da disciplina contábil no contexto da globalização e do poder que exerce capital e o mercado no conhecimento através de regulamentação pública (no universidade) e privado (no exercício profissional). Desta forma, entende-se que o verdadeiro desenvolvimento social integral não é possível porque os interesses hegemônicos impõem condições que a impedem, em favor de um Crescimento oligárquico e exclusivo. É analisado situação de treinamento contábil, vítima de planos educacionais estruturais que privilegiam a racionalidade técnico-instrumental na educação para o trabalho e inibir o treinamento integral acadêmica. Ao mesmo tempo, o que realizações de pesquisa contábil heterodoxa e uma chamada é feita para continuar a luta por um educação contábil humanista e científica, serviço do povo e desenvolvimento disciplinar.

Palavras-chave: contabilidade heterodoxa, desenvolvimento alternativo, universidade crítica, pesquisa contábil, crítico do desenvolvimento.

Résumé: suite aux applications précédent autour de la relation comptable - université - développement, exposant les contradictions de la discipline comptable dans le contexte de la mondialisation et du pouvoir qu’elle exerce le capital et le marché de la connaissance par la réglementation publique (sur le université) et privé (sur l’exercice professionnel). De cette façon, il est entendu que le véritable développement social intégral n’est pas possible parce que les intérêts hégémoniques imposent conditions qui l’empêchent, en faveur d’un Croissance oligarchique et exclusive. Il est analysé la situation de formation comptable, victime de plans éducatifs structurels qui privilégient la rationalité technico-instrumentale dans le éducation pour le travail et inhiber la formation intégrale académique. Dans le même temps, quoi réalisations de la recherche en comptabilité hétérodoxe et un appel est lancé pour continuer la lutte pour un enseignement de la comptabilité humaniste et scientifique, service du peuple et développement disciplinaire.

Mots clés: comptabilité hétérodoxe, développement alternatif, université critique, recherche comptable, critique du développement.

Introducción

Destacar el carácter sociocientífico de la contabilidad, el contenido dialéctico del desarrollo, y la esencia crítica de la universidad en nuestro presupuesto sobre el carácter científico de la disciplina, es una intención en la cual subyace la concepción que Mario Bunge tiene sobre las tecnologías.

La dialéctica del desarrollo es una perspectiva que encontramos desde los trabajos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y la Escuela Latinoamericana de Prebisch hasta la actualidad, y la autenticidad de la universidad se basa en su propia raíz histórica e institucional. Si no aceptamos estos a priori porque entendemos que la contabilidad no es una ciencia, que el desarrollo no implica un desarrollo polémico, y que la razón de la universidad no es crítica, esta discusión será tan estéril como lo será proponer que la investigación es la esencia de los conocimientos.

No hay contabilidad sin investigación, como no hay desarrollo ni universidad sin investigación; el hecho social de investigar para conocer está en el trasfondo de la condición humana. Este trabajo es provisional en sus conclusiones e incluye unas ideas iniciales tomadas de las propuestas de CLAICON.18, y un enfoque de la contabilidad desde las ciencias sociales como juicio crítico contrapuesto a la idea de cuenta del sentido común; contabilidad deriva de cuenta, por lo que corresponde mencionar este concepto, tan frecuentemente olvidado.

A continuación efectuaremos una somera revisión de las relaciones de la contabilidad con las distintas concepciones del desarrollo, formularemos algunas reflexiones críticas mínimas sobre la universidad en la estructura tecnocrática actual, y concluiremos con la necesidad de acentuar la investigación-acción sobre problemáticas propias de nuestras realidades.

La Contabilidad y la lógica del mundo

Debemos partir de reconocer que de forma general, la contabilidad no consta en el inventario de los conocimientos sociales que aportan interpretaciones y soluciones a problemas cotidianos. Según las investigaciones empíricas disponibles, ni la denominada contabilidad tridimensional,1 en sus tibios intentos de incluir la responsabilidad social empresarial y la problemática ambiental, ha permitido mejorar su consideración pública. Para la actividad política, la contabilidad y la auditoría son temas instrumentales de regulación para facilitar los objetivos financieros del sistema y consolidar la apropiación de los beneficios monetarios. Para la gestión empresarial, principalmente para las PyME, se la considera como un costo legal necesario para determinar el pago legal de impuestos; para los tecnólogos, se trata de una racionalización de la informática; para algunos epistemólogos, la contabilidad es una técnica peculiar de la metódica de la administración, y para la mayoría popular, se trata de una simple habilidad registral relacionada con las leyes y la aritmética.

Pese a esta consideración, la contabilidad tiene los atributos propios de una sociotecnología, y es considerada por autores como Weber, como el núcleo de la racionalidad occidental individualista. Keynes refiere que la forma en que las sociedades llevaban sus libros, al no incluir suficiente cantidad de depreciaciones de los activos fijos, constituyó una de las principales causas de la crisis de 1929. La constatación de que los principios, normas y prácticas contables tienen efectos económicos, permite entender que la contabilidad incide en la realidad que representa y posibilita estudiar sus relaciones con los modos de desarrollo.

Somos conscientes de que nuestra disertación se elabora en un marco global de tensiones sobre la praxis, la metodología y la pedagogía de la contabilidad, que han desgastado su respetabilidad académica y su consideración social. Su práctica, pese a la normatización permanente e intensiva, se encuentra cuestionada por la concentración de la actividad relevante en pocas empresas transnacionales de servicios contables. Ese cuestionamiento asume carácter público por la corrupción y sus implicaciones, por los balances falsos, por las estafas gerenciales, por las evasiones fiscales y las fugas de capitales, por el lavado de dinero y, en general, por las crisis financieras neoliberales.

La moralidad de la contabilidad está bajo sospecha. Su metodología se ha debilitado al ignorar avances científicos de alcance multiparadigmático y reemplazarlos por marcos conceptuales profesionales que no se han mostrado eficientes para enfrentar demandas sociales insatisfechas, y por instrumentos financieros difusos e innovaciones tecnológicas relacionadas con la información virtual en tiempo real y las monedas encriptadas. Su pedagogía ha adoptado la concepción utilitarista de la postverdad, y se reduce a un proceso repetitivo de normas, a una técnica fragmentaria funcional para el ingeniero social, más que a una hermenéutica científicamente útil para el profesional humanista.

Encontrar espacios pertinentes de investigación en estas temáticas es el propósito del campo universitario de nuestra América Latina, e implica reconocer los limitantes espaciales de una trilogía conformada por una contabilidad subalterna, un modelo de desarrollo neoliberal y una universidad conservadora. Debemos dejar abierto un debate universitario sobre la consideración de la contabilidad como parte del desarrollo humano integral, partiendo de que la crítica es un estadio ineludible del verdadero pensamiento, con lo que todo conocimiento auténtico es, por fuerza, heterodoxo.

Nuestra principal asunción es que la contabilidad no sólo describe, sino que construye la realidad multidimensional en la que opera, y no puede reducirse a un planteo mecanicista normativo dependiente de la economía financiera. Los organizadores de CLAICON.18 han puesto a consideración, como eje desafiante de su Congreso,2 la interrelación entre contabilidad, compromiso universitario y desarrollo regional, conceptos que tienen en común su tendencia dialéctica, un cierto significado crítico y una opción de investigación, pero no lo hacen en el vacío, le marcan la territorialidad de América Latina, nos piden que como investigadores veamos la relación entre contabilidad y desarrollo desde la óptica latinoamericana, y analizar el compromiso de la universidad con los objetivos de la sociedad regional, lo cual ya nos ubica en un debate: lo global o lo regional. Hay regionalidad en la contabilidad en la universidad, ese camino polémico y necesario para comprender nuestra realidad está implícito en el contenido de nuestra disertación.

No hay una única concepción de contabilidad ni desde el punto de vista práctico ni desde el punto de vista cognitivo. La sociedad suele entenderla como la experticia de llevar las cuentas, una simple teneduría registral de libros, una actividad amanuense y funcional a los intereses empresariales, mientras que la academia se esfuerza en verla como una lógica de representación a través de dimensionar y registrar la realidad. Podemos analizarla como una técnica, un saber hacer, o como una ciencia y una metodología social; algunos la restringen al campo exclusivo de las finanzas de la empresa, mientras otros preferimos instalarla en espacios más amplios, tales como los sociales y los ambientales. En los ámbitos empresariales se la reconoce por sus productos, y en los espacios universitarios críticos la entendemos como una disciplina independiente, pero interrelacionada con saberes un tanto formales como la lógica y la matemática, así como con el derecho, la sociología y la economía política.

La Universidad para la Empresa

En este mundo globalizado, la idea misma de universidad alberga racionalidades en competencia: una derivada de la concepción como escuela instrumental, y la otra, como una institución formativa en valores, creadora de conciencia y de conocimientos críticos. De un lado, encontramos el enfoque de Bolonia,3 para el que la formación se asemeja más a una escuela profesional que a un proceso reflexivo abierto y dialógico. La podemos enfocar como una repetidora aséptica de la verdad oficial y de saberes formales ya constituidos, esto es, la universidad que utiliza como teoría de la contabilidad, el marco conceptual IASB (International Accounting Standards Board o Junta de Normas Internacionales de Contabilidad) y las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) como desarrollos curriculares específicos, como una institución de adiestramiento y capacitación que organiza las habilidades, es decir, que prepara expertos en la aplicación de las NIIF, o se puede asumir como un espacio social tensionado y cuestionador para la formación humana de la conciencia crítica, que impulsa la investigación- acción adecuada a los intereses regionales. Como instituto superior tecnocrático, una casa de altos estudios, o como constitución imaginaria de lo social receptora de tensiones y grietas sociales.

La pregunta es: ¿Con quién se compromete la universidad? ¿Con el mercado, para satisfacer los recursos humanos que demandan las empresas? ¿Con la verdad de los saberes, para fomentar el desarrollo científico y tecnológico? ¿Con los graduados, para garantizar niveles de ocupación futura? ¿Con el Estado, para mejorar la acción política y la administración de la cosa pública? ¿Con el pueblo, para amalgamar la conciencia social? ¿Y desde qué lugar lo hace? Estas preguntas son esenciales para orientar el proceso investigativo en una sociotecnología, como la contabilidad.

Y mucho más acontece con el término Desarrollo, que algunos lo piensan como aumento productivo y crecimiento natural que mejora el nivel de vida y que depende de las variables económicas del mercado, mientras otros lo identificamos como un proceso interno inducido del poder político democrático, que requiere productividad global sustentable y distribución del ingreso con equidad. Mientras que la ideología prevalente de visión economicista se enfoca en el corto plazo, otros lo entienden de manera intergeneracional como una expresión humana socioeconómica y sustentable. En ese amplio y contradictorio contexto, si nuestro planteamiento se basara en lo que realmente es aceptado como obviedad, podríamos decir que la contabilidad es una técnica que se enseña en las universidades y es útil para el desarrollo… y aquí terminaría este texto.

Este sería el planteamiento desde la ortodoxia clásica: suena bien, es amigable, accesible, clausura el tema, pero no es nuestro caso. ¿Qué tal si la contabilidad no fuera una técnica? ¿Qué tal si la universidad no investigara y solo repitiera decires de ámbitos económicos y profesionales? ¿Qué tal si no pudiéramos probar la relación entre la contabilidad y el desarrollo? Las respuestas posibles contrarían la ideología económica prevalente. Descartamos la ubicación de la contabilidad en el campo de la técnica, cuestionamos la idea de universidad como dogma conservador académico, y rechazamos como falsa concepción la idea del desarrollo de mercado dependiente, resignado y global. Creemos que investigar es también reflexionar sobre los cambios posibles en las estrategias sociales; no estamos en línea con el convencimiento clásico en contabilidad ni generaremos complacencias intelectuales con el statu quo prevalente.

Partimos de afirmar y vamos a demostrar que la contabilidad no es una técnica sino un saber social con potencialidades cognitivas para pensar la realidad de manera crítica; aceptamos que la universidad no es un instituto de enseñanza sino una institución abierta, plural e incondicional de cambios en nuestra sociedad tecno-burocrática de consumo masivo dirigido, y adherimos a la concepción según la cual el desarrollo y sus estrategias no son inocentes y conforman intereses de clases. Visto así, somos la resistencia, y por tanto, marginales.

¿Por qué somos así? Porque creemos que sin estos enfoques críticos será imposible construir un conocimiento socialmente válido y científicamente aceptado. Una contabilidad reconocida por satisfacer intereses públicos transparentes y no los ocultamientos de la clase dominante. Una universidad aceptada por su compromiso con la comunidad y sus problemas y no con grupos de poder privilegiados. Un desarrollo que considere el adentro, lo nuestro, que implique una transformación productiva con equidad, y no al servicio del capital financiero mediante la acumulación y concentración de la riqueza y la renta.

Nadie debe desalentarse frente a este planteamiento, todo lo contrario, la crítica no es la búsqueda de una cierta verdad, la crítica viene después, cuando la verdad ya está enunciada, y por esa razón la crítica nos permite crecer, se inscribe en el juego de poder y emerge como dialéctica. Por ello vamos a enfrentar las concepciones dominantes del sentido común y del establecimiento; a la tecnocracia de la contabilidad la pondremos en el enfoque sociocientífico desde la responsabilidad ambiental, la ética social y la búsqueda de equidad, aunque sin desestimar la capacidad financiera de pedir e informar. A la propuesta conservadora y reproductiva de la universidad la enfrentaremos con la concepción dialéctica del conocimiento crítico, sin desatender su condición institucional e histórica, y al desarrollo como crecimiento del sistema económico lo desafiaremos al plantearlo como cambio equitativo en la sociedad, sin olvidar su contenido tecnológico.

En esta trilogía de oposiciones necesaria y con un criterio eclíptico, asumimos que el sentido común práctico en contabilidad se contrapone al buen juicio científico. El esquema universitario instruccionista, dogmático y repetitivo del ingeniero social se enfrenta con la concepción educativa y creativa, emancipadora del humanista científico, y la teoría natural del derrame capitalista del desarrollo se contraría con el paradigma político de la transformación productiva con equidad social. Tener en cuenta estas oposiciones es esencial para el proceso cognitivo de la contabilidad, para entender su adecuación social y para una mejor comprensión del desarrollo.4

El sentido común y el buen juicio

Conviene referirse, aunque sea brevemente, al sentido común que, según Mario Bunge, es el menos común de los sentidos. Nuestra hipótesis es que la concepción genérica de contabilidad, la concepción popular de contabilidad, forma parte del sentido común, una suerte de conocimiento precientífico que Popper identifica como el origen de las ciencias y que puede diferenciarse del buen juicio o del sentido común crítico que sugiere Bunge. Solemos aceptar como natural y propedéutico todo aquello que las convenciones sociales nos presentan como receta de acciones útiles y esperadas. Esa aceptación se apoya en el denominado sentido común, una construcción intersubjetiva como sentido que se posee y se acepta común con otros semejantes, a partir de creencias y prácticas asentadas y con reconocidas raíces tradicionales, a diferencia del buen juicio, que requiere un proceso de participación crítica y un cuestionamiento social comprometido con la modificación de la realidad. Debemos pues estar atentos a la retórica del sentido común, dado que puede justificar la técnica de la contabilidad para disimular problemas reales.

En tanto artificio humano construido para representar la realidad, a efectos de describirla y comprenderla, la contabilidad es un producto cultural, se instala en tiempos históricos en el sentido común como natural al sistema capitalista del orden comercial de los mercados que enuncia Pacioli: no hay orden sin contabilidad, y también en circunstancias modernas, con la racionalidad calculista de los agentes económicos que cita Max Weber: no hay racionalidad sin contabilidad.5 El orden mercantil de Pacioli va a ser garantizado por el derecho de propiedad privada y por la legislación comercial, determinando la función legitimadora de la contabilidad. La contabilidad construye propiedad y valida derechos; la actual racionalidad instrumental será la base decisional que exige que la contabilidad cuente para informar y controlar, suministrando una base descriptiva y cierta capacidad proyectiva para la toma de decisiones.

Los registros antropológicos enseñan que, por lo menos desde el tiempo sumerio, el hombre reconoce el sentido común de registrar para recordar, de medir para dimensionar la realidad, y de usar información para controlar y decidir. Es ese sentido común el que nos hace aceptar como natural el hecho de dejar constancia de las acciones y transacciones humanas a través de cuentas, que son unidades representativas e informativas, las cuales miden e informan la realidad como expresiones numéricas replicables por el conjunto de los seres humanos. Aceptamos que estas cuentas sirven para la gobernabilidad humana y social, en tanto se aplican a cuestiones prácticas: informamos a través de cuentas, decidimos a través de cuentas, y controlamos mediante cuentas, en nuestro hogar, nuestras vidas y nuestras organizaciones. Las cuentas disciplinan y ordenan, se vuelven públicas e institucionales y se normalizan en su estructura y dinámica a través de planes, normas y reglamentos. Incluso reconocemos, como lo hace Richard Thaler, Premio Nobel de Economía 2017, que el comportamiento humano requiere una contabilidad mental que guía ciertos procesos decisorios. No obstante, ese sentido común es insuficiente para operar sobre la realidad social, y puede constituir un prejuicio, de acuerdo con Bertrand Russell.

Para pasar de la operación de la cuenta a la interpretación de la realidad es necesaria la hermenéutica, pues como sociedad moderna nos resistimos a reconocer que detrás de las cuentas tan objetivas, prácticas, matemáticas –e inocentes ellas– habita la estructura social y sus prácticas, y subyace la práctica ideológica del conocimiento y su metodología, el poder y sus prácticas, que no son sino una forma de presentar y convalidar la autoridad social del dinero, el patrimonio, las finanzas, y la economía.

Para dar coherencia integral al contexto epistémico y ampliar el desarrollo cognitivo social y humano es necesario transitar desde aquel sentido común, instalado como ideología ortodoxa del utilitarismo pragmático, hacia el buen juicio, basado en la construcción crítica de la conciencia actitudinal. Y esta es la tarea universitaria: problematizar, cuestionar, rebatir conocimientos para probarlos, dudar de ellos, enfrentarlos con la realidad y construir otros nuevos. No estamos satisfechos con la contabilidad financiera, no podemos conformarnos con una contabilidad cuya función sea reducir la opacidad del mundo ordenado, inteligible, del sentido común hacia dimensiones informativas calculables en monedas. Y por eso la contabilidad puede ser estudiada como un lenguaje que habla de la realidad, y habla de ella no sólo para describirla en términos monetarios y aceptarlos como son, sino para interpretarla en términos sociales y modificarla.

Vamos a inscribir nuestras palabras en este contexto, contrariando el sentido común de la cuenta como final de la dialéctica, como cierre, como clausura de las discusiones. O sea, así como una idea conservadora clausura los diálogos, el concepto de la cuenta clausura la discusión, no hay nada más detrás de la cuenta: hechas las cuentas, los dioses existen. Y planteamos, inversamente a este razonamiento, el elogio del buen juicio de la cuenta como inicio de la hermenéutica, la cuenta como base de la interpretación para poder entender y comprender la realidad, como instancia crítica del pensamiento de apertura, de interpretación definitiva; entendemos que la cuenta no es el final de la dialéctica sino el inicio de la hermenéutica. El sistema económico es el telón de fondo de la operatividad de todos los conocimientos sociales, la contabilidad forma parte del entorno operativo institucional del sistema económico y es una derivación de sus características, por ello no se la puede desvincular del desarrollo social ni entenderla fuera de ese contexto de determinación de variables microeconómicas como el beneficio, el patrimonio, la solvencia empresarial y la liquidez, y agregados macroeconómicos como el ahorro, la inversión y el Producto Interno Bruto (PIB).

En ese sistema económico en el que opera la contabilidad, subyace un pensamiento dominante que es el capitalismo neoliberal, cuyos postulados son: la subordinación de los estados nacionales a los requerimientos de libertad económica para los mercados, la eliminación de los déficits de inflación, la privatización general de los servicios públicos, y la reducción de los gastos públicos y sociales. Para David Harvey, en su “Breve historia del neoliberalismo”, estos postulados son el dominio conceptual que requiere su presentación como un aparato que sea compatible con nuestras intuiciones, nuestros instintos, valores y deseos,6 así como con nuestras posibilidades inherentes al mundo social que habitamos. Si esto se logra, este aparato conceptual se inserta de tal modo en el sentido común, que pasa a ser asumido como algo dado y no cuestionado.

En términos actuales, en nuestra América Latina no hay forma de comprender la socio-tecnología si no se incluye el contexto del neoliberalismo. Este complejo ideológico posmoderno penetró en el sistema del sentido común y es considerado como una forma necesaria y natural de regular la organización con base en el mercado y el orden jerárquico de las clases sociales, de regular la organización y los conocimientos de las ciencias sociales. La contabilidad ortodoxa emerge de esta estructuración, por lo que resulta comprensible su dependencia de la cuestión financiera, su adscripción a los intereses económicos de la capitalización homogénea de los mercados, y su estandarización normalizada a través de organizaciones profesionales privadas.

Hoy, cuando hablamos de contabilidad financiera hablamos de neoliberalismo, y cuando hablamos de neoliberalismo hablamos de contabilidad financiera. Sin embargo, esa receta ha fracasado, y aunque se hace énfasis en lo monetario y financiero, el propio sector ha sido y es objeto de fraudes y generador de crisis, y a pesar de las decepciones, las reformas contables y de auditoría insisten hoy en acentuar la ideología neoliberal, porque es poco probable que aborden con éxito las crisis futuras que se pronostican.

En referencia a la subalternización como criterio metodológico, definimos como subalterna cierta condición de subordinación, de relación dependiente de los conocimientos sobre las prácticas, y, según Cordier, esta relación limita la influencia de los desarrollos primitivos en el corpus y en el hábito. Usamos el término subalternidad en la densidad teórica de Gramsci, como un instrumento analítico para comprender el rol de la contabilidad en la mentalidad postmoderna y en el pensamiento hegemónico: en ambos se presenta dependiente de una consideración cognitiva jerárquica que determina que sea considerada una técnica subalterna de las finanzas y del derecho.

De esa consideración se deriva el desarrollo excluyente de la contabilidad financiera y del derecho contable, enfoque característico de la ortodoxia, en el que la contabilidad carece de pertinencia conceptual, metodológica y herramental para abordar temas fuera de las macro y microfinanzas normativas. La conformación del producto social como una equidad distributiva, el desarrollo económico y sus contenidos sociales, la tecnología y su productividad, y la realidad y sus contenidos medioambientales y tecnológicos quedan excluidos del objeto y el campo de la contabilidad, que se circunscriben a una técnica operacional servil a las necesidades de las finanzas y el derecho.

Observamos, entonces, en la contabilidad una doble subalternización: En tanto ejercicio práctico profesional (hábitos) sufre dependencia de las demandas del poder económico, es decir, está sujeta a los objetivos y necesidades del sistema económico prevalente para dimensionar monetariamente los resultados de las transacciones, posibilitar su asignación al capital y validar la propiedad y gestión patrimonial privada. En tanto conocimiento, se la acepta emanada de la economía financiera y depende de sus intereses epistémicos, por ejemplo, los estados derivados de la contabilidad son reconocidos y nombrados como información financiera y el concepto de valor se relaciona con los flujos de fondos. Como la contabilidad se presume especializada en el objeto patrimonial monetario y afincada en el campo financiero, queda excluido el ámbito socioambiental, y resultan contradictorios los requerimientos para el desarrollo de una contabilidad social. Esta limitación cognitiva también condiciona los desarrollos teóricos y conforma un obstáculo epistémico, el cual se traslada al campo educativo instruccional de las universidades, donde la contabilidad pasa a ser el relato natural y dominante de la realidad capitalista.

Contabilidad y Desarrollo

Bajo el paradigma de la utilidad de la información se sostiene que la contabilidad interactúa como instrumento para sustentar el crecimiento de los niveles de actividad económica; así, se afirma que suministra información útil para la toma de decisiones en las organizaciones.7 Según la argumentación que la soporta, ampliamente descrita por autores como Belkaoui, estos son los atributos de la contabilidad de base normativa, a lo cual podemos agregar ciertas cuestiones, obviamente, la que más nos causa perspicacia es aquella idea de que la contabilidad propicia una adecuada distribución de la renta y la riqueza, cuando está empíricamente mostrado que el objetivo de la contabilidad es medir los beneficios que resulten ser apropiados por los propietarios o los accionistas.

Sin duda, facilitar la información es una visión técnica informativa con énfasis descriptivo, muy amanuense. Un menester propio de los enfoques de base ortodoxa es que aumenta la confianza (que es esencial a la condición humana); si dispusiéramos de toda la información, de la totalidad de los datos de todas las actividades humanas, no habría teoría ni sería necesaria la confianza porque lo sabríamos todo. La confianza nace como un elemento humano en las relaciones sociales que se establecen entre nosotros y de nosotros con la naturaleza.

De ahí surge entonces el concepto de confianza como una visión controlista que se relaciona un poco con la concepción panóptica de Foucault, y que en la contabilidad posibilita el correcto funcionamiento de los mercados: de capitales, financieros, de base especulativa, pues los requerimientos de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) parten de la necesidad de homogenizar la financiación del sistema capitalista. Es claro que lo último es absolutamente irreconocible como objetivo de la contabilidad, pues la contabilidad financiera se niega a colocar entre sus informes básicos el estado de productividad global y el estado de valor agregado para determinar la plusvalía y la forma como se distribuye entre los distintos factores de producción, jamás puede intervenir en el proceso de redistribución de la renta, excepto que la redistribución se entienda como distribuir más a favor de los que más tienen. Si se toma la redistribución como ese proceso de fomentar la acumulación, así la contabilidad financiera sería útil para ese planteamiento.

Uno de los motivos por los cuales los países latinoamericanos incorporaron el marco conceptual de IASB y las NIIF, es porque se iba a aumentar la Inversión Extranjera Directa (IED), porque se iba a crear un paraíso económico tan confiable y tan adecuado, tan transparente, que iban a venir los inversores norteamericanos, europeos con sus valijas llenas de dólares y euros, dispuestos a fomentar el desarrollo de la economía brasilera, argentina, colombiana o peruana. Entonces, en la concepción ortodoxa, la premisa ideológica es que el único desarrollo posible es el que deriva del desarrollo del mercado, una premisa del punto de vista epistémico; y la premisa metodológica es que las NIIF recogen las mejores prácticas del mercado que son necesarias para producir el desarrollo, con lo cual surge una línea de la inevitabilidad de las NIIF; y la premisa fraseológica es que deben adaptarse a las NIIF. Entonces la línea de racionamiento ha sido impecable, y ha sido absolutamente divulgada como un mantra del progreso, sin ninguna crítica por la mayoría de las universidades públicas y privadas del continente latinoamericano, y por buena parte de sus profesores.

¿Cuál es la paradoja? Nos encontramos con países subdesarrollados que aplican las NIIF de primer nivel. Nuestros países subdesarrollados aplican una contabilidad basada en normas contables del primer mundo. Hay una ley científica en la superveniencia que nos permite estudiar y demostrar, fehacientemente, que es imposible que en una estructura económica que tiene un cierto nivel de desarrollo, emerjan o sean aplicables normas pensadas para problemáticas de los países más desarrollados. Pero, acaso hay una contrastación, esto hay que tenerlo muy claro: aumentó la intensidad y la calidad normativa en nuestros países latinoamericanos, principalmente, a partir del año 2008, y la inversión extranjera directa (IED) decayó.

¿Entonces cómo es? Nos dicen que adoptemos las NIIF, que son lo mejor, que con esto vamos a entrar en el primer mundo plenamente, y resulta que la IED, que es la que asume el riesgo, no bajo la forma de préstamo sino bajo la forma de inversión, disminuye en relación con el pasado, cuando teníamos nuestras propias normas totalmente desacompasadas con el desarrollo; esta contrastación obviamente sirve de base para la investigación.

Algunas premisas ortodoxas de ¿qué es la contabilidad? ¿qué es la universidad?

¿qué es el desarrollo? siguen siendo inquietantes. La contabilidad técnico- financiera se globaliza y se normaliza, no se prepara para interpretar el sistema, pues el desarrollo neoliberal no quiere una contabilidad capaz de interpretar, quiere una contabilidad que forme parte de la estructura de información, simplemente eso. Y la universidad, que llama Garnier productora, adiestra y capacita pero no investiga. ¿Qué le da la contabilidad técnica y financiera al desarrollo neoliberal? Información, control y análisis financiero. ¿Qué le da a la universidad reproductora? Matrícula y empleabilidad empresarial.

El modelo ortodoxo del desarrollo trata de dos premisas: el desarrollo se impide o inhibe en ausencia de capital financiero, por eso se habla de la necesidad de IED; y como segunda premisa, es necesario separar la propiedad del capital de la gestión del capital. Esas son las dos funciones básicas que tiende a cubrir la contabilidad y que identificamos allí.

Ahora bien, frente a este planteamiento lo que proponemos es que si pretendemos que un conocimiento humano avance, se desarrolle y sea socialmente útil, es decir, que sea socialmente útil a los pueblos, no solo útil a los empresarios, a los tecnócratas o a los burócratas, la contabilidad tiene que ver con la pobreza y con la inequidad social, pues la contabilidad subyace en el fondo de muchas de las principales cuestiones socioeconómicas asociadas al modelo de desarrollo.

Entonces, ante esas demandas públicas no podemos presentar la contabilidad como ese hecho del sentido común de lo natural. Ahí decimos que la realidad lineal y no consecuencial, sino multifuncional y abierta del crecimiento del PIB, no implica desarrollo social; la contabilidad heterodoxa, como lo han expuesto Gómez o Larrinaga, intenta reflejar el problema social de la inequidad distributiva y el impacto medioambiental. La segunda cuestión es que las técnicas no son operativas per se, las técnicas tienen un marco social en el cual se hacen operativas, entonces la contabilidad heterodoxa incluye en sus campos la evaluación de los esquemas políticos normativos. Después decimos: la universidad alberga los obstáculos y conflictos políticos que son críticos por origen, pero nosotros no estamos en la universidad para repetir, nosotros estamos en la universidad para criticar y construir conocimiento a partir de esa crítica.

Consideraciones finales

Las premisas ortodoxas bajo el marco conceptual del neoliberalismo en el modelo popperiano del ingeniero social plantean:

1. La contabilidad es una técnica financiera globalizada que permite producir información útil para los procesos decisorios a partir de normas reguladas por organismos profesionales internacionales.

2. La universidad es la institución de educación superior, cuya función es organizar, divulgar y garantizar el correcto conocimiento de esa técnica y las nociones básicas sobre su aplicación.

3. El desarrollo depende del clima de negocios impuesto por la gobernabilidad neoliberal, y es la consecuencia del crecimiento de las variables financieras del sistema de mercado.

Lo anterior nos permite concluir que existe una interrelación natural entrópica entre la contabilidad financiera regulada, la universidad profesionista reproductora y el desarrollo financiero neoliberal.

La diferencia entre saber contabilidad y saber hacer contabilidad, es que nosotros no estamos en la universidad para saber hacer contabilidad. Saber hacer contabilidad es un tema técnico de práctica profesional o incluso casi ni profesional, tiene el carácter, opera como la vacunación, parafraseando a Bunge, hacer la contabilidad es como vacunar, es un oficio con cierta habilidad. Si hablamos del campo de lo cognitivo-interpretativo, hablamos del enfoque sociocientífico y heterodoxo que da origen a que podamos hablar de la contabilidad como semiótica, y lo que decimos es que la contabilidad financiera es un festival de ocultamientos, porque se oculta una cantidad de cuestiones: la plusvalía y su distribución, la productividad global de los factores, las externalidades medioambientales, los riesgos socioecológicos y los costos de la equidad social. Pero también se oculta parte de lo financiero: por ejemplo, la entraña del capital propiamente invertido, la volatilidad de las acciones, la conformación de intangibles y la distribución de valor agregado.

Entonces nos preguntamos, ¿hay que regular la contabilidad? Sí, porque hay que ponerle un límite al capitalismo, porque hay que ponerle un límite a la estructura del pensamiento neoliberal, y poner un límite se consigue a partir de las regulaciones de procesos democráticos. Estas son las tres preguntas básicas:

¿Quiénes son los que regulan?, ¿Cómo regulan? y ¿Para qué regulan?

¿Quiénes son los que regulan? Primero, los que regulan son los usuarios de la contabilidad, que es la versión ampliada de contabilidad popular, podría decir que todos los habitantes son los usuarios de la contabilidad, y si recordamos a Richard Thaler, todos llevamos una contabilidad mental, por lo tanto los usuarios somos todos nosotros.

¿Para qué regulan (el Estado o los profesionales)? Regulan para el interés público, para el bienestar social y para intereses de clases.

¿Cómo regulan? Regulan a través de principios, a través de reglas, a través de normas. El modelo vigente es que los profesionales regulan a través de IASB, regulan para favorecer sus propios intereses vinculados al capital financiero, y a mejorar con base en normas. Por último, tengo tres referencias en torno a la necesidad de escuchar voces:

La voz de nuestros próceres, que hablan de nuestras convicciones, como Simón Bolívar: “Más que por la fuerza, nos dominan por el engaño”.

Los científicos que hablan para nuestra razón, como Mario Bunge (1985): “todos, marxistas, antimarxistas y neutros, si los hay, vivimos a la sombra de Marx. Si somos honestos, hemos de aprender de él y en primer lugar aprender a cuestionar”.

Y por último, los que hablan para el corazón, para nuestros sentimientos, los que nos enseñan desde la palabra: Gabriel García Márquez (1982) que nos dice: “La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos solo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, y cada vez más solitarios”.

Referencias

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Bunge, M. (2012). Filosofía de la tecnología y otros ensayos. Lima: Universidad Garcilaso de la Vega.

Cordier, H. citado por Terol, G. (2015). La epistemología subjetiva del Daoísmo primitivo. Tesis doctoral en Filosofía – Razón, Lenguaje e Historia. Valencia: Universitat de Valencia.

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Gómez, M. (2004). Breve introducción al estado del arte de la orientación crítica en la disciplina contable. Contaduría Universidad de Antioquia, N° 45. Pp. 113-132.

Gramsci, A. (1975). Quaderni dal Carcere, Roma: Istituto Gramsci.

Harvey, D. (2007). Breve historia del neoliberalismo”. Madrid: Akal - Tres Cantos. Hinkelammert, F. (1972). Dialéctica del desarrollo desigual. Valparaíso:

Larrinaga, C. (2018). En torno a la evolución de la investigación en contabilidad social y medioambiental. Teuken Bidikay 7(11), 21-38. Recuperado de https:// doi.org/10.33571/Teuken.v8n11a1

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